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¿Qué hay tras el horizonte?

Allí sentada todo estaba tranquilo, el sonido del vaivén de las olas, era como una suave melodía que la hacía sentir cada vez más y más relajada, el calor de la arena bajo su cuerpo la invitaba a cerrar los ojos y relajarse, pero no podía, la inmensidad y la gran belleza del mar la dejaba siempre hipnotizada y le era imposible dejar de mirarlo. Su mirada se perdía en un punto inconcreto entre la orilla, y la línea del horizonte, donde el cielo se unía con el mar. Una suave sonrisa se dibujó en su rostro al recordar cuantas veces de pequeña se había preguntado que habría tras esa línea, recordaba perfectamente como  imaginaba una gran cascada llena de rocas con enormes osos encima de ellas atrapando al vuelo los peces despistados que por la inmensa cascada se precipitaban y a veces cuando podía divisar el mástil más alto de algún barco imaginaba a todos sus marineros luchando para no caer al vacío por esa gran cascada y poder volver al mar calmo.  Parecía que no habían p...

El increíble mundo de los sueños

Cuando el sol empieza a caer y el cielo se tiñe de color escarlata, las luces de las casas van apagándose y  poco a poco la ciudad va quedando desierta, y sus habitantes caen en un profundo sueño. Las emociones que sentimos en los sueños son tan reales que parecen ciertas; son,  sensaciones reales en un mundo imaginario. Resulta extraño, nuestros anhelos, ilusiones, fracasos, miedos… cobran vida durante las noches y aparecen en nuestra cabeza mientras dormimos, como un bombardeo de imágenes caóticas y sin sentido con las que por más surrealistas que sean nos sentimos tan identificados que parece, que lo estemos viviendo. Dicen que, durante una sola noche podemos llegar a tener entre 4 y 6 sueños diferentes, aunque al los pocos segundos de despertar, como si fuera un hechizo olvidemos la mayoría de lo que hemos soñado.                            ...

Querida yo del futuro.

Hola Neus, soy tu yo pasado de cuando tenías 27 años, te escribo esta carta para que dentro de 20 años la leas  de nuevo, y te rías de las preocupaciones que tengo ahora que de buen seguro te parecerán absurdas. Espero que te hayas casado como siempre has soñado y que seas feliz, dime que mientras estás leyendo esto, hay a tu alrededor un par de personitas que son parte de ti y esa persona tan especial que tú y yo sabemos te agarra la mano con fuerza y se seca esas lágrimas de emoción que descienden por sus mejillas, mientras estás leyendo esto. Espero, que sigas conservando a tus amigos y tengas de nuevos, que nunca hayan terminado esas cenas improvisadas y las tardes de risas y cotilleos. Espero de corazón que sigas unida a tu padre y tu madre y toda tu familia, con la misma fuerza que ahora, celebrando cada cumpleaños con comilonas increíbles, cuídalos mucho, porque sabes que son lo mejor que tienes. Siento si no he cumplido tus expectativas, espero que no te arrepienta...

La última cena

Sentada en el alfeizar de la ventana con la frente pegada al cristal esperaba, su mirada se perdía entre el ir y venir de los transeúntes, decenas de personas que seguían con sus quehaceres diarios ajenas a esa mirada triste que les observaba desde la soledad de su hogar, una lagrima que empezó a descender por su mejilla brotaba de su ojo derecho. Acercó su mano para secarla, y la observó con detenimiento. Hasta ese momento no había reparado en como el paso del tiempo había ido marcando sus surcos en ellas, pensó en todo lo que habían hecho esas manos y lo poco que les quedaba por hacer, se imaginó a si misma atrapada entre ese laberinto de pliegues que formaban sus arrugas. Al fin y al cabo es así como ella se sentía, atrapada entre las paredes de una casa que era, casi tan vieja como ella. Hacía mucho tiempo que la soledad era su única compañía, una presencia tenebrosa que en ocasiones le oprimía el pecho hasta dejarla casi sin respiración, poco a poco esa presencia se había i...

¡Que empiece el espectáculo!

Entre la penumbra, unos ojitos curiosos se asoman a través de las gruesas cortinas, observando el ir y venir del público, buscando entre la gente alguna cara conocida y sonriendo con satisfacción al verles tomar asiento. Tras ellos el resto de compañeros reunidos en un círculo, algunos  a medio cambiar y todos, con un brazo extendido hacia el centro; corazones nerviosos latiendo al unísono con fuerza e ilusión, últimas indicaciones del director y un solo grito como respuesta: “¡MUCHA MIERDA!” después un silencio absoluto y… ¡EMPIEZA EL ESPECTACULO! Desde detrás de las cortinas, todo es mucho más intenso. El eco de las voces de los compañeros que  hay en escena resuenan entre las paredes, del pobre auditorio que tenemos. Últimos repasos al texto y ya casi es el momento de salir a escena, un segundo antes, sientes el corazón resonar dentro del pecho con más fuerza que nunca, y ese cosquilleo en el estómago, mariposas traviesas revolotean en él, como si estuvieras enam...

Cada segundo cuenta.

Al abrir el cajón de la mesilla allí estaba. Era el último recuerdo que le quedaba de su abuelo, su esfera rota y sus varillas inmóviles, indicaban que su ultimo tic… lo entonó un lunes, a las 10.00. Cogió el reloj y lo sospesó, pesaba más de lo que imaginaba y lo acercó a su corazón, con la esperanza de que sus latidos, le dieran la fuerza suficiente para entonar el siguiente tac…

Ver de nuevo el mundo con los ojos de un niño

Una de las cosas mas bellas de la infancia es que no hay que comprender algo para sentirlo. Los niños son maravillosos, es admirable su capacidad de auto aceptación y de aceptación a los demás, no existen complejos ni estereotipos, se aceptan entre ellos sin importar genero, raza o religión. Resulta triste como con la edad perdemos esta facilidad para crear amigos y confiar que solamente poseen los niños, la capacidad que tienen para perdonar y para habituarse a las perdidas de seres queridos y a los cambios. Con el paso de los años, perdemos esa coraza que tenemos de niños, nos dejamos influenciar por las experiencias de la vida que poco a poco como si de una hoja en blanco se tratara van rayando nuestra alma, un alma que jamás recuperará esa inocencia y fortaleza que tuvimos en la infancia. Pero... ¿Qué nos vuelve tan avariciosos?, ¿Que hace que perdamos la capacidad de auto aceptación y de aceptación de los demás? No hay ninguna duda, la sociedad y los estereotip...