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La cajita mágica

Resulta fascinante como algo tan simple como una melodía, un aroma, un sabor, son capaces de transportarnos por unos instantes a otro lugar, a un momento pasado con tal nitidez que parece que lo estamos volviendo a vivir. Es fascinante como algo tan simple, puede ser capaz de hurgar en nuestra memoria y desenterrar recuerdos que ni siquiera teníamos consciencia de que guardabamos. Desde siempre, he pensado en lo maravilloso que sería poder guardar en una cajita todos nuestros recuerdos, nuestras ilusiones, nuestros sueños... para que si algún día no soy capaz de recordar quien fui poder abrirla y que esos pequeños estímulos urgen en mi memoria y me trasladen a pequeños instantes del pasado y consigan desenterrar algo que creía olvidado. Si pudiera elegir una melodía, sería la de un peluche de cuando era un bebe, un peluche que me regaló mi abuela materna, uno de los únicos regalos que me pudo hacer y que guardo con mucho cariño, pues murió cuando yo tenía tan solo 6 meses....

La belleza de lo diferente

Tras el suicidio de dos niños de tan solo 11 años a causa del bullying han saltado todas las alarmas. De nuevo el mundo se acuerda de los niños que día a día son acosados, insultados y humillados por sus compañeros de clase; compañeros con los que pasan la mayor parte del día y el único motivo que justifique estas burlas es etiquetar a los acosados como “diferentes”. Es cierto que todos tenemos tendencia a asociar lo diferente como lo que no encaja, aunque no lo creamos todos pensamos así, de hecho el otro me encontré con el siguiente juego: ¿Qué figura no encaja en el grupo? Nuestra primera impresión nos lleva a dudar si descartar el circulo, ya que tiene el borde mas grueso que el resto, el triangulo debido a que es de diferente color o el pentágono por su mayor tamaño. Pues NO, la figura que no encaja en el grupo es el cuadrado ya que no tiene ningún rasgo que lo diferencie de los demás. Incluso yo misma también caí en la trampa, resulta triste ¿...

Cantad bajo la lluvia

Ya empieza de nuevo y me encanta. Las densas nubes que cubrían los cielos,  cumplieron con sus amenazas, y de repente, suaves gotas de lluvia comienzan a dibujar  finas líneas en los cristales. Tras ellos, sentados en un sillón y resguardados en el calor de su hogar, espectadores anónimos observan la belleza del espectáculo.  Gota a gota, las calles comienzan a mojarse y sus colores se oscurecen, todo parece  volverse más triste y más gris, pero sin embargo a mí me encanta. La  inconfundible melodía de la lluvia arañando tejados y cristales, me atrapa, me relaja. Abro la ventana, cierro los ojos e inspiro profundamente, y efectivamente ahí está, ha  llegado como siempre, de golpe y sin avisar.  El embriagador aroma de la tierra  mojada se apodera del ambiente y pequeños riachuelos transitan por las calles  acompañando a coches, y transeúntes. Desde el interior de uno de esos coches, imagino como algún niño observa div...

Perdida entre tus páginas

Solo cruzar la puerta, tras la que me espera, una sensación de nerviosismo y felicidad invade mi cuerpo. Con una rápida mirada basta. Siempre hay uno, que destaca entre los demás. Poco a poco me acerco a él estirando la mano para alcanzarlo. Cuando mis dedos rozan su fria superficie ya puedo sentir  la magia que oculta, sus secretos. Entre mis manos lo observo, siempre hay algo en él que lo hace diferente a los demás, el color, su apariencia, su imagen… Tras un rato de contención me dispongo a descubrir que esconde, y casi siempre acierto. Es difícil elegir, pues atrás quedan otros miles, quizá mejores, pero la decisión ya está tomada. Lo siento, caminando junto a mí y las ganas de llegar a casa para desentrañarlo son inmensas. A veces, apenas puedo resistirme y solo salir de su “santuario” tras unos instantes de contención, lo abro. Resulta, casi indescriptible la sensación que siento justo antes de abrir un libro: pensar en todo lo que ha dejado el autor plasmado en él, pues,...

Una vuelta más al sol, y... ¡ya van 27!

Érase una vez, una lluviosa mañana de diciembre de hace hoy 27 años, a las 10.45 exactamente, nacía una pequeña niña llorona y muy mal comedora a la que llamaron Neus. Creció, entre mucho amor y cariño. Aprendió a hablar muy pronto y a caminar muy tarde, (ya apuntaba maneras, pues sigue hablando mucho y andando poco). Una pequeña niña que desbordaba imaginación por cada poro de su piel, soñaba con ser princesa y con presentar el espacio del tiempo en el telenoticias, para que todos se pararan a escucharla, pues siempre, tenía mucho que contar.                 Aprendió a leer casi sin ayuda y desde el primer momento se sintió fascinada por todos los secretos que se escondían dentro de cada libro, entonces decidió que prefería ser una princesa escritora. Amante de las aceitunas, el queso y los disfraces, se encargaba siempre que tenía amigos en casa de organizar actuaciones y obras de teatro para los padres, u...

Doctores sonrisas

Ya está aquí la navidad. Se respira en el ambiente. Las calles, están llenas de luces de colores, la mayoría de la gente, (cuando las ausencias en la mesa aún no pesan demasiado), se siente más feliz, los niños, dibujan nubes de ilusión en los cristales de las jugueterías con sus naricitas pegadas a ellos, intentando adivinar, con cuál de todos esos juguetes serán premiados estas navidades. Es la maravillosa edad, en la que la navidad aún conserva ese aire de magia, misterio y emoción. Pero, para otros niños, el escaparate tras el que se esconde el mejor de los regalos, es una ventana. Una ventana, que en el mejor de los casos, les muestra la calle, a la que por desgracia no podrán salir a jugar. Por suerte, parece que muchos personajes famosos se acuerdan de ellos estas navidades y con regalos, sorpresas y cámaras de televisión de por medio, hacen que estas fechas se hagan más llevaderas. Pero… aunque parece que todos estos famosos no se acuerden, que durante todo el año hay...

Ese dulce momento al final del día

Ya estamos a finales de noviembre, casi casi acariciando el diciembre. Los días son cada vez más cortos y las tardes se vuelven casi eternas. Cuando llega esta época, me gusta caminar por la calle al atardecer, sentir el frío del ambiente en mi rostro, ese ligero temblor con cada escalofrío, ver como poco a poco, al mismo tiempo que el sol nos abandona hasta la mañana siguiente se van encendiendo las farolas de la calle y las luces en las casas. En ese momento, siento un confort i una paz interior difíciles de explicar. El olor que desprende el humo de las estufas de las casas se junta con el aroma de las castañas asadas que vende el mismo señor desde que tengo memoria junto al campanario, es él el que marca cada año, la llegada del otoño, anuncia que el verano está dando sus últimos coletazos para no volver hasta el año que viene.                 Resulta agradable estos fríos días llegar a casa para darse...